Levantarse por la mañana y saber que sigue saliendo el sol. Saber que si nos levantamos luego habrá que volverse a acostar. Que empecemos como empecemos todo tiene el mismo final. Levantarse por la mañana y recordar por qué nos acostamos, pero sin saber por qué nos levantamos… otra vez.
Nuestros días son una alegoría de nuestras semanas, y estas de nuestros meses, que lo son de nuestros años. Es todo un gran ciclo. No existe la evolución, tampoco la involución. Quemamos etapas. Superamos retos. Cumplimos metas. Pero en el fondo todo sigue igual. Si no estamos determinados por Dios, quizás lo estemos por nosotros mismos, por nuestro entorno, y por nuestro propio ciclo.
Si no lo haces hoy, lo harás mañana. Y llegará el día en el que la mirada se pierda entre la experiencia. En el que la sorpresa no sorprenda. Es todo demasiado simple para que nos guste.
Levantarse y no preguntarse. Levantarse con el pie izquierdo, con el derecho o a gatas, levantarse. Pero ante todo, disfrutar.
Paper Boy Memories


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